MOMENTOS
Epiataxis

Ahora lo entiendo todo.
El euro mensual que pagamos en concepto de atención sanitaria escolar por cada uno de nuestros hijos, además de no servir para nada porque no pueden dar a los críos ni una aspirina sin un informe médico, puede provocarnos a los padres un infarto de miocardio.
Atención al mensaje que recibo en medio de una reunión.
————————
Queridos padres,
Desde el servicio de enfermería les informamos que el día 18 de diciembre de 2017 a las 13:05 h su hijo/a Fulanito/a Menganitez Zutanitez
ha precisado atención por el servicio de enfermería del colegio por el siguiente motivo: Epiataxis
Servicio de Enfermería Escolar
———————-
¡Casi se me para el corazón!
Sudor frío, rostro pálido, temblor de piernas, pulsaciones a doscientos.
Me ausento de la reunión, salgo disparado camino del colegio y en un instante de calma, imposible casi, me paro a pensar… “¿Qué coño es la epiataxis? Me siento en un banco tiritando de los nervios y después de escribirlo mal varias veces con los dedos entumecidos en el teclado de mi móvil, ahí está la respuesta de Google.
Quizá quisiste decir: Epistaxis
Empezamos bien, dos variantes de la enfermedad y mi hijo en paradero desconocido.
Click en la corrección…
Mecagoenelserviciodeenfermeriadelcolegioenlaepiataxisyenlamadrequeparioalaeducacionconcertadayenlosprotocolosyentodo…
A mi hijo le ha sangrado la nariz y casi nos matan a mí y a su madre de un paro cardíaco.
Si quieren ser puristas, que pongan hemorragia nasal ¡Joder!. La mayoría no sabemos cómo se escribe pero sí que sabemos que es algo como para no tener que levantarse de una reunión a buscar un desfibrilador.
El caso es que mi hijo al llegar del colegio no se ha enterado de la movida y sus padres aún están a tilas.
¡Epiataxis!
¡Pues no tuve yo de esas en el colegio! Antes era otra cosa. Recuerdo una mañana en la que me hice una brecha de las de verdad, ocho puntos en la ceja, hueso a la vista, sangre por todas partes y a mis padres no les escribieron desde ningún servicio sanitario del colegio un mail para decirles que su hijo había sufrido una contusión cráneo-encefálica con doble trayectoria y afección del cartílago ocular izquierdo.
Jesús, el profe de gimnasia me cogió en volandas, me metió en su Seat 127 y con el pañuelo blanco en una mano y el volante en la otra a toda pastilla salió pitando para que me cosieran la ceja en el centro de salud y de ahí me llevó a casa.
Cierto es que la cara de mi madre al ver a su hijo cosido como un redondo de pavo fue un poema pero al menos le habían evitado horas de angustia y no le hicieron interrumpir sus quehaceres.
Para mí significaba no ir a clase en un par de días y hasta que me quitaran los puntos me convertía en el centro de atención de todos… y de Raquel, mi amor platónico que se sentaba en la primera fila. ¡Por fin se fijaba en mí! Se ligaba mucho con una brecha, era divertido, eran otros tiempos, éramos más duros, los hijos, los padres y los profesores.
Señores del servicio de enfermería del colegio de mis hijos, por favor, en los libros de texto para el año que viene incluyan el vademécum para los padres como temario obligatorio.
Yo, por si las moscas, voy a contratar un seguro de vida, que nunca se sabe si superaré el próximo mail del servicio de enfermería escolar.

20 diciembre 2017
© Miguel Ángel Blázquez
Back to Top