POESÍA
Trazos de insomnio
Sé que conoces
el dolor que infligen
las palabras, arrojadas
al futuro desconocido
que se resiste a desvelar
su rostro más amable.
Amable, sí,
porque misteriosamente
puede amarse
aunque no responda.
Dolorosamente amable
como la promesa
de un Amor infinito.
Hoy mis versos
renuncian a los términos
que agitan el alma.
¿Renuncian o gritan?
queriendo decirse
tan suavemente
como un «buenos días»
o «hasta mañana».
En las heridas
anegadas de dudas
brota el oro precioso
de un tesoro oculto
por el silencio que no calla.
Ahora escribo
con la sangre de mi pena,
el dolor de mi pecado,
añorando un Amor en vela
y se lo digo a la noche
mientras la luna dibuja
con trazos de insomnio
y azul de cadmio,
un firmamento
que espera, cada mañana,
el abrazo del alba.

Madrugada del 19 al 20 de febrero 2019
© Miguel Ángel Blázquez
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